El Empleado Imprescindible

by Nicolas Vega Mora on agosto 12, 2011

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300 palabras de marketing, el empleado imprescindible

Cada uno de los cuatro elementos es imprescindible, pero ¿Funcionan por si solos?

Siempre he creído que el concepto de empleado imprescindible ha estado mal utilizado; uno, porque el término no debería utilizarse de forma totalmente literal,  dos, porque se le visualiza desde lo unipersonal y no como la parte imprescindible de un todo, el equipo imprescindible, la compañía imprescindible.

En teoría en este planeta nadie es imprescindible, pues sea quien sea, el planeta no se acaba cuando alguien se va, pero lo cierto es que hay personas que al irse, realmente dejan una cicatriz imborrable y muchas veces un gran desequilibrio.

¿Ahora, que compañía no tiene una cicatriz imborrable? Tal vez aquella que al perder a un imprescindible, desapareció. Recuerde considerar a las pequeñas compañías a los equipos deportivos,  de aventura, a todos aquellos que juntos, se proponen una tarea.

Por otro lado, las compañías que hacen la diferencia hoy y la harán mañana, entienden, persiguen y pagan bien a sus personajes imprescindibles. ¿Por qué? porque hacen la diferencia, aportan su toque mágico que hace que dejen la línea de tendencia. De la gente promedio, las compañías consiguen ser compañías promedio.

Pero lo anterior es solo parte de la ecuación. Para crear experiencias imborrables para sus clientes o conseguir el gran objetivo, se necesitan personas imprescindibles, bien, pero no hablo solo de aquellos sabios, genios raros o habilidosos sin competencia, también son aquellos que hacen el equilibrio dentro de un equipo de manera menos protagónica, hablo también de los que traen la felicidad a un equipo de trabajo, alivian el stress, aportan el espíritu y la fortaleza mental que muchas veces los portadores del don sagrado, no tienen, estos también son imprescindibles. (Sam a Frodo, Frodo a la comunidad del anillo). Romántico el ejemplo, pero funciona, si vio la película claro.

Es común encontrar compañías que se matan promoviendo el trabajo en equipo, pero solo premian la individualidad. Muy pocas valoran, premian y todavía más, contratan a sus empleados pensando en optimizar la ecuación del equipo, ponderando actitudes y aptitudes. Cuando se piensa de esta forma, el concepto del empleado imprescindible, cambia por completo.

Las compañías son organismos vivientes donde la célula no es el empleado, es el equipo de trabajo y a su vez el equipo de trabajo, es el reflejo de una compañía. Una sucursal en el extranjero con un mal equipo, probablemente podría exterminar la posibilidad de que ésta tenga futuro en ese territorio y el mal equipo es el reflejo de un desequilibrio dentro del mismo.

Un empleado es imprescindible cuando los demás miembros de su equipo, lo son para él. Este tipo de formulación podría hacer que una compañía fuera tremendamente exitosa. Duplíquelo en cada célula, para que a su vez cada célula, piense así mismo de las demás.

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